

En Japón, aparecen portales a otra dimensión llamada "Mato", de donde surgen monstruos peligrosos. También se descubre un recurso llamado "Peaches", que da poderes solo a las mujeres. Para combatir la amenaza, se crea el Cuerpo Antidemonios. Un día, el estudiante Yuuki Wakura queda atrapado en el Mato y es rescatado por Kyouka Uzen, líder de la Séptima Unidad, quien le propone unirse a su equipo como su esclavo, algo que podría no ser tan malo como parece.

Yuuki Wakura atraviesa una puerta hacia una dimensión alternativa. Allí conoce a las Fuerzas de Defensa Demoníaca, incluida la comandante Kyouka Uzen, quien lo recompensará por su servidumbre.

Yuuki es reclutado como chico de la limpieza en el cuartel general del Escuadrón 7 en Mato. Shushu lo sorprende y lo convierte en su juguete. ¡De repente, un Shuuki gigante ataca!

Con docenas de Shuuki detectados y cuentas pendientes, Yuuki y el Escuadrón de las Fuerzas de Defensa Demoníaca emprenden un viaje interdimensional.

Las Fuerzas de Defensa Demoníacas deciden tomar medidas contra los Shuuki humanoides. Mientras tanto, Himari adopta la habilidad de alguien más para hacer que Yuuki le sea leal.

Yuuki activa la hora de oro con Yachiho, quien retrocede en el tiempo antes del inicio del combate. Más tarde, Himari aprecia a Yuuki; ¡es hora de que comience su recompensa!

En la segunda ronda, Shushu Suruga del Escuadrón 7 se enfrenta Sahara Wakasa del Escuadrón 6. Después del combate, Shushu tiene una sorpresa para Yuuki.

Tenka se enfrenta a Rairen y usa su habilidad para manipular el espacio. Más tarde, Yuuki ordena todo y recibe algo más que una montaña de ropa sucia en toda la cara.

Tenka quiere a Yuuki como su nueva mascota, pero Kyouka rechaza su solicitud. Nei explica sus poderes de clarividencia, la promesa.

Yuuki es secuestrado por un demonio con la apariencia de su hermana. Más tarde, tras la batalla, un enemigo lame a Yuuki... por razones médicas.

Yuuki descubre una verdad poco agradable sobre los melocotones. Más tarde, recibe una recompensa que le hace chuparse los dedos.

Con Yuuki atado e incapaz de luchar, las chicas deben aprovechar el poder de los melocotones en una batalla sin descanso. De repente, aparecen quienes controlan a los demonios...

Yuuki encuentra una nueva razón para luchar: devolver a Aoba su forma humana original.
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