

Marco es un niño que vive en Génova. La grave crisis económica que atraviesa Italia obliga a su madre a emigrar a Argentina. Pero, pasado cierto tiempo, deja de escribir, por lo que Marco, acompañado de su mono Amedio, decide ir a buscarla y traerla de vuelta a Italia.

Todos menos Marco saben que su madre Anna se marcha mañana a Argentina a ganar dinero para la familia, ya que su padre Pietro, ha sufrido algunos contratiempos financieros. Hoy, la familia se va de picnic en las montañas. Los padres de Marcos y Tonio, su hermano, están preocupados y no saben cómo darles la mala noticia a sus hijos.

Mientras Marco está comiendo tranquilamente en su casa, es interrumpido por los gritos de unos vecinos que deciden discutir justo delante de su puerta. Después de la comida oye que ha llegado un barco y, esto le recuerda a cuando tuvo que despedirse de su madre.

Pietro se está afeitando con Amedio a sus pies. Es domingo y todos quieren ir a la playa después de la misa. Marco y Tonio siguen muy dormidos después del desayuno pero se unen a los demás. Saliendo de la iglesia, la familia se encuentra con Gina, una mujer que trabaja para un naviero. Le pide a Marco que la ayude a repartir algunas cartas. Éste trabajo resulta más costoso de lo que parecía.

En la escuela, algunos alumnos mayores molestan a uno más pequeño cuyo hermano no puede ir a la escuela porque debe trabajar para ayudar a su pobre familia. Marco trata de ayudar al niño, quien ha lanzado una piedra a los alumnos mayores con mucha ira pero sólo ha conseguido romper una ventana. De vuelta a casa, los alumnos mayores deciden darle una lección a Marco en el supermercado.

La mañana siguiente, marco va a visitar a su amigo Emilio, porque está enfermo y no puede ir a la escuela. De todos modos, Marco descubre que Emilio no está ni en cama ni en el colegio, y descubre que está trabajando porque su madre está enferma. Marco encuentra a Emilio y le pide que le ayude a encontrar trabajo.

Marco tiene un terrible sueño en el que Anna, sentada en un barco, cae al borde de una cascada enorme. Se despierta de golpe y, justo cuando está a punto de volverse a dormir, oye el silbido del buque de vapor, que lleva un mes de retraso. Despierta a su padre y se va corriendo al muelle, pero no hay ninguna carta de Anna. Después del colegio, Marco va al trabajo.

La familia se muda. Cuando Marco ve la lamentable casa que les espera, se desilusiona, principalmente porque no puede ver el mar desde allí. Marco sale corriendo del sitio nuevo hacia el sitio viejo. Viendo la foto de su madre, decide aceptar lo inevitable. Quiere ayudar con la mudanza pero primero debe informar al propietario de la marca para la que trabaja.

Emilio, el amigo de Marco, le da a Marco un artículo de periódico que da esperanzas a la gente para emigrar hacia Argentina. Gilotti, su empresario, piensa que los italianos deberían quedarse en Italia, aunque sean tiempos malos. Conoce a un señor que justo ha regresado de Argentina después de encontrar únicamente un trabajo como ferroviario.

A la mañana siguiente, Marco coincide con Fiorina. Ella le dice que olvide lo que Peppino le sugirió el día anterior, ya que ella no piensa que puedan ir a Argentina. Pero Marco está decidido y quiere ahorrar todo su dinero para el viaje.

Pensando en su madre otra vez, Marco se va corriendo al muelle. Peppino está actuando con sus marionetas en la calle. Empieza a llover y Marco ayuda a la troupe a recoger sus cosas y se va a casa a dar un medicamento a Concetta. Después, viendo lo mal que está, decide decírselo a su padre.

Peppino aún no tiene suficiente dinero para ir a Argentina y Concetta aún sigue enferma. Su hermana pequeña, Fiorina, trata de hacer mover los títeres pero no termina de triunfar. Marco trata de consolarla y le recuerda que ella es muy capaz de manipular una marioneta en concreto muy bien.

Marco está intentando escribir una carta para su madre pero no se concentra porque está distraído por la emoción de todos por el vuelo de prueba de una aeronave. Fiorina viene a decirle que su familia y ella se van a Argentina en las próximas semanas. Lleno de desesperación, Marco no quiere hablarle más.

Peppino, el propietario del teatro de títeres, y su familia están haciendo las maletas para marcharse mañana. Mientras tanto, Marco y Emilio están buscando al hombre que le dieron el dinero para el pasaje de Marco. Nadie conoce a ningún señor con el nombre de Lenart.

A la mañana siguiente, Marco confiesa a su padre que está planeando ir a Argentina con la familia de Peppino. Cuando están hablando sobre ello, Tonio llega y les dice que justo acaba de pasar la examinación para la escuela de ingenieros de Milán. Lo celebran y no le dicen que su madre está enferma, porque no quiere estropearle el día.

El «Folgore» está programado para navegar hacia Brasil a las diez de la mañana siguiente. Marco permanece escondido en uno de los botes salvavidas. Pietro, su padre, que está todavía buscando a su hijo, habla con Gina sobre el deseo de Marco de ir a Argentina. Los dos deciden buscar el barco que corresponde a la línea regular de Argentina. Pero sus esfuerzos fracasan.

Marco sueña con una vida familiar feliz. El cocinero principal despierta a su asistente a las 4 de la mañana. No está muy contento con los esfuerzos de Marco. Un marinero molesta a Marco diciéndole que la cocina es el sitio para las mujeres y los cobardes. Molesto, Marco le sirve su comida, pero Leo, el cocinero principal, ordena a Marco que tire la comida.

Marco, Rocky y Jakob están a cubierta, hablando sobre los fantasmas marinos. Rocky y Jakob tratan de asustar a Marco y preparan una gran sorpresa para el cruce del ecuador. Marco le pregunto a Leo si debe formar parte de la ceremonia del ecuador, pero éste le dice que será demasiado tarde para él y le manda a pescar desde cubierta.

En el barco, Leo despierta a Cesare temprano para que puedan empezar a trabajar. Leonaldo, que está muy encariñado con Marco, le llama en la cocina mientras el niño y Rocky están mirando el mar. El barco pronto va a tirar el ancla en Rio. Rocky también está muy triste de pensar que Marco va a abandonarlos allí.

El barco en el que Marco ha subido, está lleno de inmigrantes, muy débiles y pobres. Marco decide compartir su pan fresco con todos los demás. Mientras están dando una vuelta por el barco, ve a una chica llorando desesperadamente. Marco y Amedio la consuelan.

Han pasado seis días desde que el barco se marchó de Rio. La mayoría de los inmigrantes del barco aún no saben lo que les espera. Cuando empieza a llover están todos contentos porque pueden tomar un baño frío. Federico cree que está a punto de llegar una tormenta y tiene razón; uno de los marineros manda a todo el mundo bajo la cubierta y la tripulación empieza a prepararlo todo.

Marco se despierta a medianoche por un mal sueño. Cuando regresa a cubierta, Federico le sigue y Marco le habla de su sueño: su madre está enferma. Corre a suplicarle al capitán que vaya más deprisa porque su madre se está muriendo.

Navegan hacia el puerto de Buenos Aires. Marco, pensando que pronto va a volver a ver a su madre, está contento. Federico y Renata prometen escribirle antes de despedirse. Después de preguntar a varia gente, Marco consigue llegar a la casa del Sr. Mereri. Este hombre se supone que saber dónde vive la madre de Marco.

Marco trata de explicar su historia a la gente que hay en la estación pero nadie le presta atención. Luego alguien le sugiere que vaya a la oficina de inmigración donde encontrará a mucha gente de Génova. Marco lo hace y les explica por qué está allí y, les dice que debe encontrar trabajo ya que se ha quedado sin dinero.

Otra vez en la oficina de inmigración, Marco dice que la mujer que vio no era su madre. Todo lo que sabe es que había llegado hace más de 18 meses. El oficial está muy ocupado y Marco decide irse a los suburbios de Boce, donde se supone que mucha gente de Génova vive.

Marco no está seguro de si puede aceptar aquello. Por otra parte, es la decisión propia de Peppino y decide ir a buscar un carro. Mientras tanto, Marco regresa a la oficina de inmigración, donde encuentra una carta de su padre en la que le pregunta por Anna. Peppino se da cuenta que el carro está en mal estado y debe repararse.

Muy pronto en la mañana, se preparan para cruzar la pampa. Están todos de buen humor, llenos de esperanza y expectación. La pampa parece ser interminable; ocasionalmente ven algún caballo paciendo o a un pastor solitario, pero nada más. Cuando paran a comer por la tarde, Fiorina y Marco se van a buscar leña.

Marco y Violetta están jugando con Peppino. Están ensayando el nuevo espectáculo que Violetta ha inventado. Es una bonita historia sobre un príncipe cuya madre ha sido raptada por unos bandoleros. De todos modos, Marco opina que la historia es muy aburrida y quiere que incluya a un monstruo con 7 cabezas.

Todas las preparaciones para el gran banquete están en marcha. Salvador sale de paseo para conocer a Pepe y a su troupe. Pepe se siente muy agradecido y alagado.

El día siguiente Pepe el titiritero y su troupe emprenden el viaje hacia Bahía Blanca, donde pretenden llegar en dos días. Pero luego empiezan a preocuparse por Giulietta, su frente está caliente, no les queda nada para beber y, por encima de todo, pierden una rueda.

El viejo Carlos debe abandonar la casa antes que amanezca. Marco y Violetta tratan de darle las gracias, pero Carlos es un señor de pocas palabras y simplemente se marcha sin girarse por última vez para decir adiós a Pepe y su familia. El sol sale y derrite la nieve y pueden seguir con su camino.

Pepe y su troupe están en su camino a través de la pampa en su carro tirado por caballos. Pepe trata de cazar a un ciervo y no lo consigue. Se siente avergonzado porque siempre les había dicho a sus hijas que era el mejor cazador de Italia.

Marco y la familia de titiriteros van a llegar pronto a Bahía. Marco está muy contento. Está convencido que encontrará por fin a su madre allí, y una reunión inesperada refuerza está creencia. En el camino, Marco y los titiriteros conocen a una familia con seis niños que están viajando de vuelta a Buenos Aires después de un viaje a Bahía Blanca.

Pepe está orgulloso de volver a estar en un pueblo al fin. Marco quiere ir a ver al señor Muretti inmediatamente, pero primero deben encontrar un hotel. En su camino, un hombre borracho les detiene, y les es difícil continuar sin meterse en una pelea.

El día siguiente, Marco se marcha a San Pablo. Quiere ir a ver a Domenico Notte, ya que le han dicho que Notte puede encontrarle un trabajo a todo el mundo. Pero Domenico Notte es un hombre muy dudoso y no quiere que Marco le moleste con sus problemas.

Marco ha desparecido. Violetta está muy preocupada. Ducha a Concetta con reproche, convencida que ninguna de las dos han hecho suficiente para Marco. Marco no tiene ni idea de lo preocupada que está Violetta. Está en la estación de tren, una vez más, intentando coger un tren de vuelta a Buenos Aires.

Ha llegado el momento de despedirse. El tren hacia Buenos Aires se va a ir de Bahía Blanca a las cuatro en punto. Pero aún no hay señales de Marcel y Marco no puede marcharse sin el dinero prometido. Marco y los titiriteros se están poniendo muy nerviosos, porque saben que alguna cosa no va bien, pero no tienen ni idea de en qué lio se habrá metido Marcel.

Tan solo llegar a Buenos Aires, Marco se marcha a buscar la casa de la familia Mechinez. Allí se da cuenta de lo que Marcel se olvidó de contarle: la familia Mechinez se habían trasladado a Córdoba hace ya tres meses. Abatido, Marco busca ayuda en la trattoria de Fosco, la única persona que conoce en Buenos Aires.

Fosco está pasando momentos duros con Marco. Aún no han oído nada sobre el barco hacia Rosario, y Marco está empezando a dudar si Fadobani va a mantener su promesa. Marco se pone cada vez más nervioso pero Fosco es muy paciente y consigue soportar el mal humor de Marco.

Aunque Marco pretendía quedarse despierto hasta que el barco hubiera abandonado el muelle, se queda dormido y cuando finalmente se despierta han dejado Buenos Aires muy lejos. A Marco le sorprende ver como dos personas pueden vivir con tanta proximidad y pasar el rato jugando y haciéndose bromas mutuamente.

Marco, Mario y el capitán Alessandro llegan a Rosario. Es momento de decirse adiós. Alessandro y Mario tienen que seguir río arriba y, Marco tiene que encontrar al señor Baliente y pedirle ayuda para llegar a Córdoba. Pero cuando Marco llama la puerta del señor Baliente, le pasa la misma historia de siempre: un sirviente abre la puerta y le manda fuera.

Marco tiene un largo trayecto en tren por delante. Se distrae jugando con Peppino y hablando con sus compañeros de carruaje. Continuamente va comprobando que tiene en el bolsillo la carta, el tíquet y la pequeña suma de dinero que le queda. Promete no dormirse antes de llegar a Córdoba, pero está tan cansado que se queda dormido.

Marco vuelve a fijarse en el número de la casa y vuelve a picar la puerta. Una mujer abre la puerta de la casa opuesta y le pregunta qué quiere. Marco le pregunta si el Sr. Mechínez vive en la casa, pero la mujer, le aconseja que pregunta por el hombre en una iglesia cercana.

Marco está solo en la casa pequeña y empieza a escribir una carta para su padre y hermano. Luego Pablo y Juana regresan a casa y deciden llevarse a Marco a una fábrica de ladrillos. A veces le dan algún trabajo allí a Pablo, pero hoy le dicen que se marche.

Pablo y Marco están frente la pared exterior que rodea la villa del señor Mechínez. Traspasan la puerta trasera y entran en el jardín, donde encuentran por fin al señor Mechínez. Él recuerda a Anna Rossi y les dice que está trabajando para su primo Ramon en Tucumán.

De repente, Marco y Pablo se dan cuenta que se han subido al tren equivocado. Salen del tren y deciden escalar a otro. Los inspectores ven a Pablo y empiezan a seguirle. Pero Marco está de suerte: el tren arranca, le dice adiós a su amigo y un viaje aventurero empieza.

Pronto en la mañana el líder viene a preguntar si todo está listo para partir. Marco aún está durmiendo cuando la carreta de bueyes empieza a moverse. Marco está muy débil. El líder le da la orden a Manuel de vigilar y cuidar a Marco que está enfermo.

Al día siguiente los hombres deben conducir sus carretas de bueyes a través del río. Lo encuentran muy complicado llegar al otro lado. Hacen un fuego y secan sus cosas. Se preguntan si Marco debe seguir con los gauchos un poco más o debe ir directamente a Tucumán. ¿Será capaz de espabilarse por su cuenta?

Marco conoce a un hombre y le pregunta cómo debe hacerlo para llegar al siguiente pueblo. El pueblo no está muy lejos y pronto Marco se encuentra en una tienda donde pregunta por la estación más cercana. Sigue su camino, quiere llegar a la estación antes que anochezca.

Marco sueña con encontrar la casa de Ramón Mequínez. Se despierta en un granero y con valentía sigue su camino, que cada vez resulta más fastidioso. Sus zapatos se han roto, sus pies están dañados y empiezan a sangrar. Un coche lo recoge e intercambia pocas palabras con el conductor. Empieza una tormenta.

Cuando Marco se despierta está envuelto en una manta. Erlando, el hombre que lo encontró, le da mucha comida y bebida, y le pregunta al niño de dónde viene y qué es lo que está haciendo. Marco se da cuenta que Tucuman aún está a 6 km de allí.

Marco sigue su camino. Sólo piensa en su madre enferma y en que debe encontrarla enseguida. Christina, la enfermera de Anna Rossi, entra en su habitación para darle el medicamento. Anna sigue muy enferma.

Marco les ayuda con todo lo que puede y pasa tanto tiempo como puede junto a su mamá. Pronto el doctor le da permiso a Anna para levantarse. Marco le trae flores frescas y el cartero le trae una carta desde Italia.
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