

Los Huang no son precisamente unos recién llegados a los Estados Unidos. Louis y Jessica Huang se trasladaron al país de pequeños pero su verdadero choque cultural sucede cuando abandonan el barrio chino de Washington para instalarse en un pueblo de Florida. Hasta entonces habían podido vivir una vida filo-asiática, un estilo que la matriarca apreciaba, y les toca adaptarse a un statu quo socialmente más blanco tanto a ellos como a sus hijos.

Después de la mudanza de los Huang a los suburbios en Orlando, Florida, descubren que la vida es muy diferente a la de la zona de Chinatown de Washington, DC.

Jessica piensa que la escuela debe ser demasiado fácil para los chicos y les da tarea extra; Louis intenta que Jessica afloje un poco con su estricto enfoque.

Louis insta a la familia a hacer nuevos amigos en una fiesta de barrio. Eddie intenta ganarse el respeto en el barrio.

El primo de Eddie le introduce al hip-hop, mientras que la familia recibe la visita de la hermana de Jessica.

Louis tiene que contratar a un instructor para dar al personal del restaurante un seminario sobre el acoso sexual. Eddie intenta impresionar a sus amigos durante una pijamada.

Eddie empieza a trabajar en el restaurante de la familia para ganar dinero y comprarse un nuevo videojuego, y Jessica busca un empleo propio.

Louis consigue para el restaurante una valla publicitaria en un lugar privilegiado en Orlando. Incluso consiguen una invitación para el club de campo. Pero cuando alguien destroza reiteradamente la cartelera, se quedan preguntándose por qué.

Eddie intenta hacerse amigo del único otro niño chino en la escuela, pero queda decepcionado después de enterarse de que no tienen nada en común.

Jessica pospone tomar el examen para su licencia inmobiliaria porque teme no ser lo suficientemente buena para competir con el mejor agente de Orlando.

El novio de la universidad de Jessica, Oscar, viene de visita. Le molesta que Louis no esté un poco más celoso pero no se da cuenta de que Oscar es gay.

Las supersticiones de Jessica sacan lo peor de ella cuando se vende una casa con una dirección donde se repite el número 4, número de la mala suerte en la cultura china.

Louis y Jessica son presionados para ser voluntarios en las escuela de los niños debido a los recortes presupuestarios. Eddie descubre el otro lado de su padre cuando Louis se convierte en el entrenador del equipo de baloncesto, mientras que Emery y Evan ven un lado de Jessica que desearían no haber visto cuando se encarga de mala gana de la producción de la obra de teatro de la escuela, y añade su propio giro.

Jessica está preocupada porque su familia no es lo suficientemente china.
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