

El skateboarding, con su estilo de vida integral, expresión personal, creatividad y espíritu rebelde, ha crecido hasta convertirse en algo más que simplemente hacer trucos en Estonia. Los skaters repiten al unísono, “El skateboarding me ha dado todo”. El skateboarding es su vida. El skateboarding es la libertad. Esta es la historia de una escena que abarca cinco décadas en Estonia, desde las tablas hechas con ruedas de arcilla en la década de 1980 hasta la juventud de hoy, para quienes todo el mundo está abierto.
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